Acabo de regresar de Lima del I Congreso de Espiritualidad Sodálite y mientras que viajaba en el bus vi un panel de publicidad del Ministerio de Salud que la verdad me generó bastante enojo al principio y luego algo tristeza. El cartel decía "Con tantos hijos NO se puede ser feliz", una segunda parte que no recuerdo muy bien y unos dibujitos de unos 8 chiquitos llorando.
La primera imagen que se me vino a la mente fue la de la familia Aguilar tocando en la clausura del Congreso. 2 esposos, 7 hijos, todos bendecidos con dones musicales haciendonos pasar un momento muy alegre y conmovedor, ¡que bonito que tocaron! y esque ¿no se puede ser feliz con 7 hijos, con 8, con 10? Me puse a pensar que significa tener hijos. Y si vemos con un poco de sencilez, nos podemos dar cuenta de que tan grande puede ser el don de la maternidad y de la paternidad. La expresión del amor, el fruto del amor de dos personas, que es del tener hijos y que se vuelven una carne en el matriminio es en el fondo colaborar con Dios, colaborar a través del amor con el nacimiento de alguien. Por eso es que las ofertas del placer por placer, placer egoísta a fin de cuentas, no nos basta y no responde a nuestros anhelos, para lo cuál hemos sido creados: para amar.
Es sumamente fascinante como es que fruto de un acto de amor, de una unión de amor nos asemejamos a Dios, nos acercamos a Él. Él ha querido que por un acto de donación, de renuncia, de total entrega al otro podamos colaborar con su divino Plan. ¿No es pajísima que nos asemejemos tanto a Dios en este aspecto? ¡Que, fruto de un acto de amor, podamos colaborar con Dios para la creación de un nuevo ser, justamente por Amor!. En una revista que se llama "Buscándote", un agrupado mariano limeño escribió acerca de la virgnidad antes del matrimonio y mencionó justamente lo que acabo de decir. Dios ha querido que mediante un acto de amor, de donación podamos colaborar con su plan de Amor y así asemejarnos a Él que nos creó por sobreabundancia de Amor.
Me parece increíble que esto que siempre ha dicho la Iglesia suene tan poco creíble o hasta ilógico para muchos hoy en día. Obviamente es culpa de ellos y de nosotros, digo nosotros los que ya nos hemos encontrado con Dios. De ellos por el egoísmo y cobardía con que enfrentan el asunto, una ceguera que no les deja ver el amor... ahí creo que es donde entramos nosotros, hay que llevar luz al mundo hay que hacer más apostolado, porque nadie quiere vivir en la oscuridad, los corazones de esas personas lloran en la oscuridad y en la soledad por una respuesta que realmente los satisfaga y que no los "compense" por media hora nomás.
Por otro lado está la labor del Gobierno que porpone este tipo de situaciones, la "planificación familiar" lleva a que cada vez haya menos familias. No deberían decirte cuantos hijos tener sino como tenerlos. ¿A quién no le gustaría tener muchos hermanos con los cuales jugar, reir, compartir, llorar, sufrir, compadecer, acompañarse? Por lo menos a mi si! me gustaría haber tenido más hermanos.
Me parece que, y ya para teminar, porque creo que me extendí más de lo que quería, al final es una cuestión de cuanto estoy dipuesto a dar para los demás, si quiero una vida "cómoda", "tranquila" sin ningún tipo de compromisos o si quiero comprometerme con la gente y con mi vida al final de cuentas, porque estamos hechos para amar y para amar hasta el extremo.
La primera imagen que se me vino a la mente fue la de la familia Aguilar tocando en la clausura del Congreso. 2 esposos, 7 hijos, todos bendecidos con dones musicales haciendonos pasar un momento muy alegre y conmovedor, ¡que bonito que tocaron! y esque ¿no se puede ser feliz con 7 hijos, con 8, con 10? Me puse a pensar que significa tener hijos. Y si vemos con un poco de sencilez, nos podemos dar cuenta de que tan grande puede ser el don de la maternidad y de la paternidad. La expresión del amor, el fruto del amor de dos personas, que es del tener hijos y que se vuelven una carne en el matriminio es en el fondo colaborar con Dios, colaborar a través del amor con el nacimiento de alguien. Por eso es que las ofertas del placer por placer, placer egoísta a fin de cuentas, no nos basta y no responde a nuestros anhelos, para lo cuál hemos sido creados: para amar.
Es sumamente fascinante como es que fruto de un acto de amor, de una unión de amor nos asemejamos a Dios, nos acercamos a Él. Él ha querido que por un acto de donación, de renuncia, de total entrega al otro podamos colaborar con su divino Plan. ¿No es pajísima que nos asemejemos tanto a Dios en este aspecto? ¡Que, fruto de un acto de amor, podamos colaborar con Dios para la creación de un nuevo ser, justamente por Amor!. En una revista que se llama "Buscándote", un agrupado mariano limeño escribió acerca de la virgnidad antes del matrimonio y mencionó justamente lo que acabo de decir. Dios ha querido que mediante un acto de amor, de donación podamos colaborar con su plan de Amor y así asemejarnos a Él que nos creó por sobreabundancia de Amor.
Me parece increíble que esto que siempre ha dicho la Iglesia suene tan poco creíble o hasta ilógico para muchos hoy en día. Obviamente es culpa de ellos y de nosotros, digo nosotros los que ya nos hemos encontrado con Dios. De ellos por el egoísmo y cobardía con que enfrentan el asunto, una ceguera que no les deja ver el amor... ahí creo que es donde entramos nosotros, hay que llevar luz al mundo hay que hacer más apostolado, porque nadie quiere vivir en la oscuridad, los corazones de esas personas lloran en la oscuridad y en la soledad por una respuesta que realmente los satisfaga y que no los "compense" por media hora nomás.
Por otro lado está la labor del Gobierno que porpone este tipo de situaciones, la "planificación familiar" lleva a que cada vez haya menos familias. No deberían decirte cuantos hijos tener sino como tenerlos. ¿A quién no le gustaría tener muchos hermanos con los cuales jugar, reir, compartir, llorar, sufrir, compadecer, acompañarse? Por lo menos a mi si! me gustaría haber tenido más hermanos.
Me parece que, y ya para teminar, porque creo que me extendí más de lo que quería, al final es una cuestión de cuanto estoy dipuesto a dar para los demás, si quiero una vida "cómoda", "tranquila" sin ningún tipo de compromisos o si quiero comprometerme con la gente y con mi vida al final de cuentas, porque estamos hechos para amar y para amar hasta el extremo.
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