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jueves, 25 de diciembre de 2008

Caminando al Andar



Hace algún tiempo le escribí un poema a la Virgen. No está tan bien redactado, en un momento pensé en modificarlo, pero luego decidí que sería mejor expresar lo que pensaba en ese momento.

Caminando al andar

Fugaces son las horas y los tiempos si al partir se olvida el dueño

Los dolores y alegrías recorren esta tierra sin saber si acabarán.

Pero ¿quien nos calmará en estos tiempos de tormentos,

Donde el llanto prevalece y las yagas se acrecientan?

La Madre! siempre fiel que supo soportar la espada atravesada al corazón y la muerte de su Hijo.

Al tocar su dulce manto tempestades pasarán, porque nos llegó la hora de la Reconciliación

A la hora de la duda nos acoge en su regazo y con palabras de aliento nos acerca al Señor

Nos toca a nosotros, responder a la Misión, que el Hijo de la Madre con amor nos encargó.

No importa ya la fuerza porque Él nos la dará y la Madre con amor nos levantará

Del camino que de piedras lleno está y tendremos que andar

Porque fugaces son las horas y los tiempos y el dueño ya no está

Es la hora de andar que la Vida ya empieza

y hay trecho largo para caminar.

No olvidemos que en el gris, algo de blanco siempre hay

y detrás de grises nubes el sol siempre estará

La Respuesta sólo es una pero hay que responder.

martes, 23 de diciembre de 2008

La alegre aventura cristiana

Le había puesto de título a este artículo: "La aventura cristiana" e iba a hablar sobre ella, pero luego me puse a pensar y me dije a mi mismo, ésta no es una aventura como cualquiera, no es otra de esas cosas novedosas con las que nos encontramos y no sólo que encontramos, sino que, a cada instante de nuestra vida las buscamos, las buscamos intensa e incansablemente.

Debo confesar que la idea de escribir sobre esto apareció luego de leer un artículo en la página de la San Pablo que se titulaba "Alegría" (los que lo han leído ya sabrán de quién es - los que no lo han leído, léanlo). Es un articulo pequeño - creo que el más pequeño que ha escrito en esa habitual columna de la izquierda - pero uno de los que más me gustan... no diré más para que lo lean.

En realidad, lo leí hace ya un tiempo, pero cuando decidí comenzar a escribir en un blog, me puse a pensar cuál sería el mejor comienzo y elegí la aventura que cambió mi vida.

Como decía...ésta no es una aventura más, una aventura cualquiera, es una aventura alegre. No, no me refiero a la alegría que se vive en muchas ocasiones de nuestra vida; el enterarse de una buena noticia de algún amigo o familiar, el haber sacado alguna buena nota y muchas otras alegrías que tenemos diariamente. Me refiero a una alegría distinta, a la verdadera alegría, una alegría de haberse encontrado con Alguien y no tan sólo con algo. Una alegría que nadie te la puede quitar, nadie te la podrá quitar, una alegría cimentada "en" el Amor. Siempre buscamos cosas, un título, un reconocimiento, aprecio, dinero, y muchas otras cosas que por supuesto son necesarias y que sin embargo no nos sacian ese gran anhelo de infinito que resuena en nuestro corazón.

Pero como les decía, este Alguien con el que te encuentras, cambia toda la perspectiva de lo que buscamos, es verdad que siempre buscamos personas, gente con quien estar, que nos estime que nos quiera, y - los que tenemos vocación al matrimonio - que pasen el resto de la vida con nosotros. Pero el encuentro con Él es diferente, porque es Alguien que te ama infinitamente, que te da esperanza, esperanza de que la vida, sí tiene sentido; que hay Alguien que nos está esperando después de haber amado en este mundo tanto como pudimos, Alguien que sacia plenamente ese anhelo, ese ardoroso y profundo anhelo de trascender, de ser feliz.

Lo maravilloso de este encuentro es que perdura siempre, no se trata de que ya lo encontré y punto, sino que ese encuentro te impulsa a encontrarte día a día con Él, instante a instante, porque lo necesitas, lo anehlas. Y este encuentro si bien es cierto es muchísimo más profundo y rico en la oración, se da, como ya decía, a cada instante. Cuando ayudas en tu casa, le sonríes a tu mamá o a un niño, cuando amas a tu enamorada/o, cuando haces apostolado, en todo momento, la vida hecha oración, la vida hecha encuentro con Él.
Y no estamos solos en esta aventura, hemos recibido, hemos nacido de una Madre fuerte, paciente, comprensiva, amorosa, que nos acompaña y guía tiernamente en el camino, nos instruye, nos educa como lo hizo con su Hijo, mientras más nos acercamos a Ella, más fácilmente llegamos a su Hijo. Este acercamiento a la Virgen no es uno cualquiera, es un acercamiento a nuestro Mami, - verdaderamente - piadoso, cariñoso, confiado y esperanzador. Amar a la Virgen es amar más y mejor al Señor.

Quiero terminar con algo que muchas veces olvidamos: la gratitud. La vida cristiana implica profunda gratitud, justamente la alegría que tenemos, fruto del encuentro con Él, nos impulsa a estar profundamente agradecidos por todo lo que hemos recibido - y seguimos recibiendo - sin merecerlo. Creo que la mejor manera de expresar esa gratitud es cumpliendo su Plan de Amor, amando donde Él quiera que amemos y echarnos a sus brazos para regocijarnos del gran regalo que nos espera.

Cuídense, mis oraciones