En año nuevo estuve en Camaná, en Las Cuevas, en la casa de un amigo (sí... han pasado dos meses desde año nuevo pero justo me acordé de esa experiencia y quise escribir(la)) y el Domingo en que nos regresabamos nos sentamos afuera de su casa en unas sillitas amarillas.
Para los que nunca han ido, Las Cuevas es una playa que quedará a unos 2 o 3 kilometros de Cerrillos (la verdad soy muy malo para los cálculos) a unos 10 kilómetros de La Punta. Es una playa muy tranquila, donde justamente hay muchas cuevas y por eso se llama así. El mar está a unos 80 metros de las casas que están construidas sobre la arena.
Bueno... era Domingo y justo nos íbamos a regresar a Arequipa. Me puse a ver el mar, las olas, a escuchar. Y el amigo con el que estaba me dice: "Creo que lo que más me hizo apostolado fue la naturaleza". Yo estaba totalmente de acuerdo. Siempre he tenido esa sensibilidad con la naturaleza y con la belleza que nos muestra... y creo que en el fondo eso hacía que crea en Dios... claro, yo decía que no existía, pero en realidad LE decía "Oye, no existes". En el fondo sabía que estaba ahí. Creo que hay muchísimos "ateos" que piensan así, pero simplemente es desconocimiento de Dios, nos peleamos tontamente con Él por cosas absurdas, que no entendemos y por las que le echamos la culpa. Sabiendo que tiene que haber Alguien que pueda hacer algo... luego nos damos cuenta (por lo menos es mi experiencia) de cómo el Señor nos iba protegiendo, buscando, tratando de por lo menos pellizcarnos el corazón para que lo abrieramos. ¡Qué infinita bondad!
Después de haberme encontrado con Él, mi asombro se convirtió en amor hacía Él. Cada vez que contemplo la maravilla de su creación me estremezco y conmuevo. Me genera una pequeña sonrisa por lo Bondadoso que es por todo lo que nos ha dado. Una de las experiencias de Dios que más recuerdo es en las Misiones del año pasado. Nos fuimos a un pueblo que se llama Aricato, queda en Sandia, en Puno. El pueblo queda literalmente en un cerro. Es más, cuando mi mamá le estaba mostrando a mi tía por el Google Earth donde me había ido de misiones le dijo: "No puede ser que sea ahí, es un cerro". Cuando regresé le dije, "Sí mamá era ahí, literalmente era un cerro". Bueno, la cosa es que todos los días veíamos el amanecer "en primera fila", era impresionante. La gente de la sierra cree en Dios por ese tipo de cosas, ve el amanecer o los campos y los cerros todos llenos de verdor y saben que es porque Dios lo hizo. La belleza de la creación que refleja la belleza de Dios.
Creo que este tipo de experiencia de alguna manera la hemos tenido todos. Pero se ha ido perdiendo. El asombro por las cosas pequeñas, por las cosas cotidianas, el simple hecho de nuestra existencia es algo por lo cuál podríamos asombrarnos, el nacimiento de un niño... Creo que eso es lo que hemos perdido, ser como niños, ver las cosas como muchas veces las ve un niño. Y juntamente con eso nuestras ganas de cambiar el mundo, ¿quién no quizo cambiar el mundo de niño? ¿porqué nos hemos dormido? ¿qué otra cosa puede movernos el corazón?
Para los que nunca han ido, Las Cuevas es una playa que quedará a unos 2 o 3 kilometros de Cerrillos (la verdad soy muy malo para los cálculos) a unos 10 kilómetros de La Punta. Es una playa muy tranquila, donde justamente hay muchas cuevas y por eso se llama así. El mar está a unos 80 metros de las casas que están construidas sobre la arena.
Bueno... era Domingo y justo nos íbamos a regresar a Arequipa. Me puse a ver el mar, las olas, a escuchar. Y el amigo con el que estaba me dice: "Creo que lo que más me hizo apostolado fue la naturaleza". Yo estaba totalmente de acuerdo. Siempre he tenido esa sensibilidad con la naturaleza y con la belleza que nos muestra... y creo que en el fondo eso hacía que crea en Dios... claro, yo decía que no existía, pero en realidad LE decía "Oye, no existes". En el fondo sabía que estaba ahí. Creo que hay muchísimos "ateos" que piensan así, pero simplemente es desconocimiento de Dios, nos peleamos tontamente con Él por cosas absurdas, que no entendemos y por las que le echamos la culpa. Sabiendo que tiene que haber Alguien que pueda hacer algo... luego nos damos cuenta (por lo menos es mi experiencia) de cómo el Señor nos iba protegiendo, buscando, tratando de por lo menos pellizcarnos el corazón para que lo abrieramos. ¡Qué infinita bondad!
Después de haberme encontrado con Él, mi asombro se convirtió en amor hacía Él. Cada vez que contemplo la maravilla de su creación me estremezco y conmuevo. Me genera una pequeña sonrisa por lo Bondadoso que es por todo lo que nos ha dado. Una de las experiencias de Dios que más recuerdo es en las Misiones del año pasado. Nos fuimos a un pueblo que se llama Aricato, queda en Sandia, en Puno. El pueblo queda literalmente en un cerro. Es más, cuando mi mamá le estaba mostrando a mi tía por el Google Earth donde me había ido de misiones le dijo: "No puede ser que sea ahí, es un cerro". Cuando regresé le dije, "Sí mamá era ahí, literalmente era un cerro". Bueno, la cosa es que todos los días veíamos el amanecer "en primera fila", era impresionante. La gente de la sierra cree en Dios por ese tipo de cosas, ve el amanecer o los campos y los cerros todos llenos de verdor y saben que es porque Dios lo hizo. La belleza de la creación que refleja la belleza de Dios.
Creo que este tipo de experiencia de alguna manera la hemos tenido todos. Pero se ha ido perdiendo. El asombro por las cosas pequeñas, por las cosas cotidianas, el simple hecho de nuestra existencia es algo por lo cuál podríamos asombrarnos, el nacimiento de un niño... Creo que eso es lo que hemos perdido, ser como niños, ver las cosas como muchas veces las ve un niño. Y juntamente con eso nuestras ganas de cambiar el mundo, ¿quién no quizo cambiar el mundo de niño? ¿porqué nos hemos dormido? ¿qué otra cosa puede movernos el corazón?