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lunes, 23 de febrero de 2009

Contemplación

En año nuevo estuve en Camaná, en Las Cuevas, en la casa de un amigo (sí... han pasado dos meses desde año nuevo pero justo me acordé de esa experiencia y quise escribir(la)) y el Domingo en que nos regresabamos nos sentamos afuera de su casa en unas sillitas amarillas.

Para los que nunca han ido, Las Cuevas es una playa que quedará a unos 2 o 3 kilometros de Cerrillos (la verdad soy muy malo para los cálculos) a unos 10 kilómetros de La Punta. Es una playa muy tranquila, donde justamente hay muchas cuevas y por eso se llama así. El mar está a unos 80 metros de las casas que están construidas sobre la arena.

Bueno... era Domingo y justo nos íbamos a regresar a Arequipa. Me puse a ver el mar, las olas, a escuchar. Y el amigo con el que estaba me dice: "Creo que lo que más me hizo apostolado fue la naturaleza". Yo estaba totalmente de acuerdo. Siempre he tenido esa sensibilidad con la naturaleza y con la belleza que nos muestra... y creo que en el fondo eso hacía que crea en Dios... claro, yo decía que no existía, pero en realidad LE decía "Oye, no existes". En el fondo sabía que estaba ahí. Creo que hay muchísimos "ateos" que piensan así, pero simplemente es desconocimiento de Dios, nos peleamos tontamente con Él por cosas absurdas, que no entendemos y por las que le echamos la culpa. Sabiendo que tiene que haber Alguien que pueda hacer algo... luego nos damos cuenta (por lo menos es mi experiencia) de cómo el Señor nos iba protegiendo, buscando, tratando de por lo menos pellizcarnos el corazón para que lo abrieramos. ¡Qué infinita bondad!

Después de haberme encontrado con Él, mi asombro se convirtió en amor hacía Él. Cada vez que contemplo la maravilla de su creación me estremezco y conmuevo. Me genera una pequeña sonrisa por lo Bondadoso que es por todo lo que nos ha dado. Una de las experiencias de Dios que más recuerdo es en las Misiones del año pasado. Nos fuimos a un pueblo que se llama Aricato, queda en Sandia, en Puno. El pueblo queda literalmente en un cerro. Es más, cuando mi mamá le estaba mostrando a mi tía por el Google Earth donde me había ido de misiones le dijo: "No puede ser que sea ahí, es un cerro". Cuando regresé le dije, "Sí mamá era ahí, literalmente era un cerro". Bueno, la cosa es que todos los días veíamos el amanecer "en primera fila", era impresionante. La gente de la sierra cree en Dios por ese tipo de cosas, ve el amanecer o los campos y los cerros todos llenos de verdor y saben que es porque Dios lo hizo. La belleza de la creación que refleja la belleza de Dios.

Creo que este tipo de experiencia de alguna manera la hemos tenido todos. Pero se ha ido perdiendo. El asombro por las cosas pequeñas, por las cosas cotidianas, el simple hecho de nuestra existencia es algo por lo cuál podríamos asombrarnos, el nacimiento de un niño... Creo que eso es lo que hemos perdido, ser como niños, ver las cosas como muchas veces las ve un niño. Y juntamente con eso nuestras ganas de cambiar el mundo, ¿quién no quizo cambiar el mundo de niño? ¿porqué nos hemos dormido? ¿qué otra cosa puede movernos el corazón?

jueves, 19 de febrero de 2009

Perdón

Ayer estaba viendo un programa de televisión donde hablaban sobre la "infidelidad en las parejas". En un momento comienzan a hablar sobre el perdón en ese tipo de situaciones. Y una de las panelistas dice "se perdona pero no se olvida". En ese momento me puse a pensar sobre como podría se eso. Perdono a alguien pero no olvido lo que me hizo. Entonces ¿que hice?... aquí surgen algunas hipotesis. Deje de sentir odio, rencor o algun pensamiento malo contra esa persona, contra la persona que me hizo daño. Ok, aquí viene el gran dilema. La pregunta es ¿cómo lo hiciste o cómo se logra eso? La verdad no se me ocurre otra respuesta es: olvidando. Perdonar implica olvidar. Sino se genera un resentimiento. La persona que no olvida, no perdona, "se olvida" del asunto, "no lo tiene presente" pero en cualquier momento o situación difícil o de pelea, va a sacar todo lo que tenía adentro porque en realidad no se olvido, se lo olvido. La verdad no sé casi nada de psicología o psiquiatría y no se si sea posible borrar un recuerdo de tu memoria, fisiológicamente hablando digo, pero el tema justo es ese, no tienes que borrar tus recuerdos, sino olvidarlos. Ya no tener en cuenta lo que el otro te hizo, pero de verdad.

Otra cosita que me puse a pensar, mirando a las señoras que estaban hablando del asunto, al escuchar esta frase que, dicho sea de paso es muy cotidiana, fue, ¿no se abrán equivocado ellas alguna vez? ¿No quisieran ser perdonadas por otras personas a las cuales les han hecho algún mal? ¿Perdonadas de verdad? Y me viene a la mente la Misericordia de Dios. Que sublime es la misericordia, el Señor aparte de olvidarse de nuestras faltas, hace fiesta en el cielo por nuestro arrepentimiento y derrama muchísima gracia en nuestro corazón para no volver a caer. Mejor aún, nosotros estamos llamados a ser iguales. Pedro le preguntó el Señor. ¿Cuántas veces debo perdonar, 7 veces? El Señor le respondió: 77 veces. Hay muchos otros pasajes que hablan sobre esto. El rey que perdona una deuda a un trabajadory le perdona la vida! Y luego este trabajador saliendo del palacio condena a un amigo suyo que le debía muchísimo menos de lo que el rey le había perdonado. Esque a veces así somos, nos olvidamos de todas las cosas malas que hacemos y queremos ser perdonados. Pero cuando nos hacen cosas malas a nosotros no somos capaces de perdonar. Es cierto que es parte de nuestra fragilidad, somos pecadores pues, pero hay que combartilo con todos los medios posibles.

Ahora dentro de todo este rollo (dicho sea de paso el programa al que me refería se llama "¿Cuál es tu rollo?" en el canal 20 de cable mágica, mas bien el horario no lo sé) hay otra cosa que también llama la atención... y es que si perdonar implica dar una segunda oportunidad. Me tomaría mucho espacio decir mi opinión y por eso lo haré en otro post (espero). Además que tengo el vicio (o la virtud la verdad no lo sé) de escribir mucho, de extenderme más de lo que normalmente quiero. Este pequeño artículo pretendía ser justamente eso, pequeño, de no más de 5 líneas pero bueno, trataré de contolar mi vicio... o virtud, vaya a saber.

martes, 3 de febrero de 2009

El Ministerio de Salud no ama

Acabo de regresar de Lima del I Congreso de Espiritualidad Sodálite y mientras que viajaba en el bus vi un panel de publicidad del Ministerio de Salud que la verdad me generó bastante enojo al principio y luego algo tristeza. El cartel decía "Con tantos hijos NO se puede ser feliz", una segunda parte que no recuerdo muy bien y unos dibujitos de unos 8 chiquitos llorando.

La primera imagen que se me vino a la mente fue la de la familia Aguilar tocando en la clausura del Congreso. 2 esposos, 7 hijos, todos bendecidos con dones musicales haciendonos pasar un momento muy alegre y conmovedor, ¡que bonito que tocaron! y esque ¿no se puede ser feliz con 7 hijos, con 8, con 10? Me puse a pensar que significa tener hijos. Y si vemos con un poco de sencilez, nos podemos dar cuenta de que tan grande puede ser el don de la maternidad y de la paternidad. La expresión del amor, el fruto del amor de dos personas, que es del tener hijos y que se vuelven una carne en el matriminio es en el fondo colaborar con Dios, colaborar a través del amor con el nacimiento de alguien. Por eso es que las ofertas del placer por placer, placer egoísta a fin de cuentas, no nos basta y no responde a nuestros anhelos, para lo cuál hemos sido creados: para amar.

Es sumamente fascinante como es que fruto de un acto de amor, de una unión de amor nos asemejamos a Dios, nos acercamos a Él. Él ha querido que por un acto de donación, de renuncia, de total entrega al otro podamos colaborar con su divino Plan. ¿No es pajísima que nos asemejemos tanto a Dios en este aspecto? ¡Que, fruto de un acto de amor, podamos colaborar con Dios para la creación de un nuevo ser, justamente por Amor!. En una revista que se llama "Buscándote", un agrupado mariano limeño escribió acerca de la virgnidad antes del matrimonio y mencionó justamente lo que acabo de decir. Dios ha querido que mediante un acto de amor, de donación podamos colaborar con su plan de Amor y así asemejarnos a Él que nos creó por sobreabundancia de Amor.

Me parece increíble que esto que siempre ha dicho la Iglesia suene tan poco creíble o hasta ilógico para muchos hoy en día. Obviamente es culpa de ellos y de nosotros, digo nosotros los que ya nos hemos encontrado con Dios. De ellos por el egoísmo y cobardía con que enfrentan el asunto, una ceguera que no les deja ver el amor... ahí creo que es donde entramos nosotros, hay que llevar luz al mundo hay que hacer más apostolado, porque nadie quiere vivir en la oscuridad, los corazones de esas personas lloran en la oscuridad y en la soledad por una respuesta que realmente los satisfaga y que no los "compense" por media hora nomás.

Por otro lado está la labor del Gobierno que porpone este tipo de situaciones, la "planificación familiar" lleva a que cada vez haya menos familias. No deberían decirte cuantos hijos tener sino como tenerlos. ¿A quién no le gustaría tener muchos hermanos con los cuales jugar, reir, compartir, llorar, sufrir, compadecer, acompañarse? Por lo menos a mi si! me gustaría haber tenido más hermanos.

Me parece que, y ya para teminar, porque creo que me extendí más de lo que quería, al final es una cuestión de cuanto estoy dipuesto a dar para los demás, si quiero una vida "cómoda", "tranquila" sin ningún tipo de compromisos o si quiero comprometerme con la gente y con mi vida al final de cuentas, porque estamos hechos para amar y para amar hasta el extremo.