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domingo, 17 de enero de 2010

Libertad

He estado pensando sobre la libertad... hace tiempo que no escribo así que lo hice nuevamente.

He sido libre varias veces. Experimento libertad en muchos momentos de mi vida, y siempre son cuando soy yo mismo, con el tiempo me he dado cuenta de eso... parece algo muy obvio y que las personas usualmente repiten... lo importante es ser tu mismo, se tú mismo nomás. Es verdad pero es verdad justamente por eso... por la verdad. La libertad está anclada en la verdad, en ser uno mismo... me preguntaba porqué y me di cuenta con un poco risa que era porque llegabamos a lo mas esencial en nosotros mismos, a cómo Dios nos había creado, a eso que nos asemeja a Él. Mmm creo que eso también nos lleva a la humildad, ser humilde es ser libre.

Muchas veces tratamos de crear un castillo acerca de nosotros mismos, es pura vanidad... pero lo peor es que te esclaviza, no te deja ser tu mismo, pensar siempre en que dirán las otras personas, si caeremos bien o mal, esclaviza... hace daño y lo peor es que nunca te va a llevar a ser feliz. Creo que tenemos que partir de la conciencia de que nos equivocamos, que somos frágiles, a partir de ahí avanzaremos con humildad para ser libres, avanzaremos hacia la verdad.... anclados en la verdad. Y la verdad es Dios.

En este último tiempo me he dado cuenta cada vez con más frecuencia que nada lo podemos sin Él, que todo es gracia, que siempre está ahí, que siempre somos nosotros los tontos que no la acojemos y la rechazamos. Por eso la verdad nos hará libre, porque Dios es libre, porque Dios es amor y sólo se puede amar cuando uno es libre.

Me llena de alegría y optimismo saber eso... el Amor de Dios por nosotros que sobre abunda y que quiere que nosotros también amemos y para eso tenemos que ser libres, humildes. Andar en verdad, anclados en la verdad, anclados en Él, en contacto con Él. Y todo lo que se aleja de eso es vanidad.

Hace tiempo que no escribía y quería compartir estas ideas para ver si le servían a alguien. A mi me sirve escribirlo.

viernes, 3 de julio de 2009

Gaudium et Spes

Es la copia literal de una homilía antigua que recibí en mi correo el sábado santo, sábado de esperanza, sábado de la Madre y del Señor, sábado de gloria. El Señor desciende a los infiernos al Sheol (como lo rezamos en el Credo - "y descendió a los infierno") y libera a los justos, dándoles el ciento por uno. Simplemente quería compatirla con ustedes porque al leerla me trajo dos experiencia muy hondas y gratas. Por un lado una experiencia alegría y agradecimiento al Señor por ser tan bueno con nostros, por amarnos tanto. No existe medida de generosidad para Él, ese diálogo con Adán lo comprueba. Cuan infinito es el amor de Dios por nosotros. La otra experiencia que me suscita es de esperanza, de saber que el amor de Dios es más grande que nuestro pecado, que nuestras caídas más grandes, que no importa cuántas veces nos caemos sino cuántas nos levantamos. Esto lo escribo en un momento personal de suma fragilidad y después de haber tenido una experiencia de Dios muy intensa, de grandeza de amor y de saber que siempre nos está cuidando y busca la manera de llegar a nosotros a pesar que muchas veces nosotros nos escondemos, Él sigue insesantemente tocándonos la puerta del corazón para que cenemos con Él y Él con nosotros (AP. 3,20) Por esto quería compartir esta pequeña homilía para que ustedes tengan su propia experiencia de Dios, para que la guarden y la cultiven en su corazón.

El descenso del Señor al abismoJustificar a ambos lados

Anónimo

Homilía antigua sobre el grande y santo Sábado

¿Qué es lo que hoy sucede? Un gran silencio envuelve la tierra; un gran silencio porque el Rey duerme. La tierra temió sobrecogida, porque Dios se durmió en la carne y ha despertado a los que dormían desde antiguo. Dios ha muerto en la carne y ha puesto en conmoción al abismo.

Va a buscar a nuestro primer padre como si fuera la oveja perdida. Quiere absolutamente visitar a los que viven en tinieblas y en sombra de muerte. Él, que es al mismo tiempo Dios e Hijo de Dios, va a librar de su prisión y de sus dolores a Adán y a Eva.

El Señor, teniendo en sus manos las armas vencedoras de la cruz, se acerca a ellos. Al verlo nuestro primer padre Adán, asombrado por tan gran acontecimiento, exclama y dice a todos: «Mi Señor esté con todos». Y Cristo, respondiendo, dice a Adán: «Y con tu espíritu». Y tomándolo por la mano le añade: Despierta tú que duermes, levántate de entre los muertos y Cristo será tu luz.

Yo soy tu Dios, que por ti y por todos los que han de nacer de ti me he hecho tu hijo; y ahora te digo que tengo el poder de anunciar a los que están encadenados: «salid»; y a los que se encuentran en las tinieblas: «iluminaos»; y a los que dormís: «levantaos».

A ti te mando: despierta tú que duermes, pues no te creé para que permanezcas cautivo en el abismo; levántate de entre los muertos, pues yo soy la vida de los muertos. Levántate, obra de mis manos; levántate, imagen mía, creado a mi semejanza. Levántate, salgamos de aquí, porque tú en mí, y yo en ti, formamos una sola e indivisible persona.

Por ti yo, tu Dios, me he hecho tu hijo; por ti yo, tu Señor, he revestido tu condición servil; por ti yo, que estoy sobre los cielos, he venido a la tierra y he bajado al abismo; por ti me he hecho hombre, semejante a un inválido que tiene su cama entre los muertos; por ti, que fuiste expulsado del huerto, he sido entregado a los judíos en el huerto, y en el huerto he sido crucificado.

Contempla los salivazos de mi cara, que he soportado para devolverte tu primer aliento de vida; contempla los golpes de mis mejillas, que he soportado para reformar, de acuerdo con mi imagen, tu imagen deformada; contempla los azotes en mis espaldas, que he aceptado para aliviarte del peso de los pecados, que habían sido cargados sobre tu espalda; contempla los clavos que me han sujetado fuertemente al madero, pues los he aceptado por ti, que maliciosamente extendiste una mano al árbol prohibido.

Dormí en la cruz, y la lanza atravesó mi costado, por ti, que en el paraíso dormiste, y de tu costado diste origen a Eva. Mi costado ha curado el dolor del tuyo. Mi sueño te saca del sueño del abismo. Mi lanza eliminó aquella espada que te amenazaba en el paraíso.

Levántate, salgamos de aquí. El enemigo te sacó del paraíso; yo te coloco no ya en el paraíso, sino en el trono celeste. Te prohibí que comieras del árbol de la vida, que no era sino imagen del verdadero árbol; yo soy el verdadero árbol, yo, que soy la vida y que estoy unido a ti. Coloqué un querubín que fielmente te vigilara; ahora te concedo que el querubín, reconociendo tu dignidad, te sirva.

El trono de los querubines está preparado, los portadores atentos y preparados, el tálamo construido, los alimentos prestos, se han embellecido los eternos tabernáculos y moradas, han sido abiertos los tesoros de todos los bienes, y el reino de los cielos está preparado desde toda la eternidad.

lunes, 6 de abril de 2009

Sobre el don de la maternidad


Me gusta ver la cara de las personas por dos cosas. Porque así puedo saber un poco más que es lo piensan, lo que sienten, lo que necesitan. La segunda es porque así puedo ver cuanto la gente necesita de Dios, cuanto necesitamos de Dios, cuanto necesito de Dios. A veces cuando veo la gente me imagino a los judíos antes de la llegada de Cristo... la gente está esperando algo en su vida, algo que la llene plenamente de sentido... mientras tanto la tratan, tratamos (me incluyo) de llenar con pequeñezes, compensaciones.

Bueno, el otro día en la combi me senté alado de una paisanita que tenía a su hijito en su espalda, envuelto en esos mantos que suelen llevar las paisanitas. El infante comenzó a jugar con mis lentes, lo dejé... traé de ponerselos y no le quedaban, luego el chiquito comenzó a babear bastante. Al frente mío había una señora de unos 60 años masomenos y me puse a ver como miraba al bebé. Le hubieran visto la cara. Parecía recordar la época en que tuvo sus primeros hijos y aún eran pequeños y no sólo parecía recordar, parecía extrañar esa época, en verdad se le iluminó la mirada a la señora, me dio mucha alegría. Luego pensé en el aborto... me puse a pensar en todas esas mujeres que abortan o piensan en abortar o están a favor del aborto. Y me pregunto qué pensarán cuando ven a una señora de 60 años mirando como veía a ese bebito y reflejando en su mirada querer volver a tener un hijo. Pobrecitas, no saben lo que hacen... renuncian a ese don tan maravilloso que Dios les ha regalado y sólo por egoísmo.

Es por eso que me alegra ver a las madres que se alegren con sus hijos, es por eso que quiero tener muchos hijos también, porque está bien tener hijos, porque la llegada de un niño siempre alegra la vida y nos habla mucho de Dios.

jueves, 26 de marzo de 2009

La Religión de Amor

... y de la Misericordia. La primera parte me la había dicho un amigo, la segunda la he aumentado yo. Hablo de la religión cristiana católica. Una pregunta muy frecuente es "cuál es la verdadera religión?" porque hay tantas... y es verdad, crea confusión. Creo que debe haber razones históricas, también filosóficas sobre cuál es la verdadera religión (más que creo... las hay). Pero como no se casi nada de la primera y un poco nomás de las segunda voy a tratar de "defender mi fe" desde mi propia experiencia. 

Como ya dije al inicio un buen día, hablaba con un amigo y nos preguntábamos porque la religión católica es la verdadera y porque poquísimas personas, que han sido coherentes con esta fe, (ojo... que han sido verdaderamente coherentes) han desistido de ella. 

La idea de escribir esto surgió de un pequeño diálogo en el almuerzo entre mi mamá y mi hermano, estabamos hablando de los kamikazes que mataban gente por su fe, y de si podían saber, en algún momento de su vida, que eso estaba mal. Yo creo que sí... pero otro tema mucho más importante era saber si esque eso les respondía, llenaba sus anhelos, era lo que más querían, si era lo que Dios realmente quería. Aquí creo que está la cuestión y por eso puse que escribiría desde mi experiencia. Creo que todos queremos amar, ser amados, perdonar y ser perdonados, anhelamos cosas demasiado grandes y creo que en definitiva el catolicismo nos responde a todo eso. Además nos encontramos con Alguien que es Amor, que se quedará con nosotros "hasta el fin del mundo" como Él mismo lo prometió, lo tenemos realmente presente en la Santa Eucaristía. Al final eso es también lo que anhelamos, encontrarnos con los demás y en el fondo encontrarnos con el Amor.

Es una religión humana, que nos hace cada vez más humanos, es totalmente racional, el catolicismo no te "prohíbe" hacer cosas que no te hagan daño, te "prohíbe" cosas que no te sirven, que te alejan cada vez más de ti mismo. 

Creo que el amar, ser amados, el perdonar y ser perdonados lo resume todo, todos en el fondo queremos eso y por último, como ya dije, anhelamos ese encuentro con los demás, básicamente creo que por esto la religión católica es la verdadera. Yo he encontrado eso. Claro que hay personas buenas que profesan otras religiones, que si tienen algo de verdad, pero cuando pense en escribir esto mi inquietud no iba por ahí sino en cuanto responde a lo que más queremos en nuestra vida la religión que profesamos o el no profesar ninguna religión. He escuchado decir siempre a alguien que cuando no existe religión algo la reemplaza. Y es verdad... porque necesitamos respuestas para nuestra vida, para el misterio que somos, depende de donde busques esas respuestas y cuanto te responden. Habría que preguntarse siempre si a quien sigo o lo que creo o a quien le creo me responde. Si no nos preguntamos eso ¿para qué viviriamos? sin encontrar el sentido a la vida...

Ah! una ultima cosa que quería escribir. Hoy en la tarde vi en canal a un pastor evángelico que estaba bastante eufórico gritando y leyendo la Biblia y la gente lo escuchaba y subrayaba su Biblia. En verdad me soprendió mucho ver la actitud de este pastor... nunca he estado en una de esas reuniones de los protestantes... me da curiosidad, no puedo negarlo... de hecho ultimamente en la plaza de armas se ven algunos. Pero bueno estaba viendo a este pastor tan exaltado y a las personas escuchando y me preguntaba "¿Dónde encontrarán a Dios los protestantes?" No seas tonto me diran algunos, en el hermano pues, en la Palaba de Dios, pues Andrés. Sí claro, lo sé respondería yo, pero me refiero a su presencia real, hablo de la Eucaristía, de Cristo mismo. ¿Cómo pueden vivir sin Eucaristía? Esto me ha hecho acordar de un chiste que dice algo así: "Una niña protestante va con su papá (mejor dicho... una niña va con su papá protestante) a una iglesia católica y ve una lucecita roja prendida alado  de una caja y la niña le pregunta a su papá. "¿Qués eso papi?" Y el papá le contesta "Los católicos dicen que ahí está Dios". Luego van a una iglesia protestante y la chiquita se da cuenta que no hay lucecita roja, y el pregunta donde estaba la lucecita. Su papá le reponde: "Aquí no hay hijita". Y la niña le dice a su papá: "¿Porqué no regresamos donde está Dios?"

No sé si el chiste sea así exacamente pero a lo que me refería es a que la niña quería ir donde estaba Dios realmente. Nosotros vamos los domingos a la cena del Señor, a presenciar una vez más el único sacrificio que hizo por nosotros y a alimentarnos de Él...literalmente.


He visto este video que estoy colgando en youtube acerca de la Iglesia Católica. Me gustó mucho así que por eso lo pongo. Para ver el video hay que hacer click en el título de la entrada o sea en "La Religión del Amor"


lunes, 9 de marzo de 2009

Humildad y confianza en Dios

Algo cortito sobre la humildad.

El otro día estuve pensando sobre la razón por la que deberíamos ser humildes y me di cuenta que tenía mucho que ver con la confianza en Dios. Humildad es andar en verdad, pero también a mi modo de ver tiene mucha relación con cuanto confiamos en Dios. Al pensar en la humildad se me vino a la cabeza la idea de que debía ser humilde para que "todo sea de Él". Y me dije ¿que otra cosa es la que quiero sino esa? Tiene mucho que ver además con nuestros planes, con nuestros logros, que si no son para Él, nos sirven mucho menos. Porque los que hacen las cosas para "los hombres" o para "el mundo" ya han recibido su recompensa, dice el Señor. En cambio si lo hacemos por Él, nos dará el ciento por uno. Cuando pienso en esto me imagino la figura que nos da el Señor sobre la puerta angosta. Y pienso que el Señor nos dice pasen por la puerta angosta, o sea no lleven nada consigo porque se lo hemos dado todo al Él y nos lo devolverá después de haber pasado. Me conmueve mucho eso, porque eso es la humildad, saber que somos frágiles, pero que el Señor nos ha confiado cosas para que se las demos y el las transforme en ciento por uno (en la multiplicación de los panes también sucede eso, nos pide todo lo que tenemos - 5 panes y 2 pescados - y los convierte en miles de miles). En cambio, siguiendo la figura de la puerta angosta, si nos llevamos nuestras cosas con nosotros no podemos pasar por la puerta y además no nos va a servir.

Volviendo a la idea inicial. Eso es lo que me mueve a ser humilde, que todo sea de Él para que este en manos seguras y no en las mías que son algo torpes. Ahí entra la confianza en Dios, dejarlo todo en sus manos, sabiendo que somos frágiles y que su Plan de Amor es lo mejor para nosotros.... acerca del Plan de Dios, estuve meditando una cosita que escribiré en otra ocasión. Confiemos en Dios!

martes, 3 de marzo de 2009

Cuaresma

Camino a la pascua. Quería hacer una pequeña reflexión acerca de la cuaresma sobre una cuestión que me a llamado bastante la atención y que me llena de ganas de vivir esta cuaresma con intensidad. Y es que la única manera de vivir la Pascua plenamente es muriendo. Para renacer hay que morir, el que no muere no puede resucitar. Tiempo de penitencia, de oración, de sobriedad, de acompañamiento, de muerte a uno mismo para reverstirse del hombre nuevo y renacer con el Señor, morir con el Señor en la Cruz, para renacer con Él en la Pascua. No es fácil, pero necesitamos morir un poquito cada día para llenarnos de Dios, para que Él viva, más yo no, sino ¿que otra cosa buscamos los cristianos?. Pero además llena de esperanza, porque sabemos que si morimos con Él, nos llevará al Padre. Es tiempo pues de renunciar a nuestros caprichos, a nuestros planes, a nuestra manera de pensar, para convertirnos primero en la mente de Cristo para sentir y obrar como Él, tiempo de purificación y de misericordia, de abnegación de uno mismo.

Hay que morir pues entonces, revestirnos todos del Señor, del hombre nuevo, de la nueva creación. ¿Qué otro sentido tendría el morir si no renacemos? Aprovechemos este tiempo para convertirnos y prepararnos para la Pascua, para la resurrección, para la Vida.

lunes, 23 de febrero de 2009

Contemplación

En año nuevo estuve en Camaná, en Las Cuevas, en la casa de un amigo (sí... han pasado dos meses desde año nuevo pero justo me acordé de esa experiencia y quise escribir(la)) y el Domingo en que nos regresabamos nos sentamos afuera de su casa en unas sillitas amarillas.

Para los que nunca han ido, Las Cuevas es una playa que quedará a unos 2 o 3 kilometros de Cerrillos (la verdad soy muy malo para los cálculos) a unos 10 kilómetros de La Punta. Es una playa muy tranquila, donde justamente hay muchas cuevas y por eso se llama así. El mar está a unos 80 metros de las casas que están construidas sobre la arena.

Bueno... era Domingo y justo nos íbamos a regresar a Arequipa. Me puse a ver el mar, las olas, a escuchar. Y el amigo con el que estaba me dice: "Creo que lo que más me hizo apostolado fue la naturaleza". Yo estaba totalmente de acuerdo. Siempre he tenido esa sensibilidad con la naturaleza y con la belleza que nos muestra... y creo que en el fondo eso hacía que crea en Dios... claro, yo decía que no existía, pero en realidad LE decía "Oye, no existes". En el fondo sabía que estaba ahí. Creo que hay muchísimos "ateos" que piensan así, pero simplemente es desconocimiento de Dios, nos peleamos tontamente con Él por cosas absurdas, que no entendemos y por las que le echamos la culpa. Sabiendo que tiene que haber Alguien que pueda hacer algo... luego nos damos cuenta (por lo menos es mi experiencia) de cómo el Señor nos iba protegiendo, buscando, tratando de por lo menos pellizcarnos el corazón para que lo abrieramos. ¡Qué infinita bondad!

Después de haberme encontrado con Él, mi asombro se convirtió en amor hacía Él. Cada vez que contemplo la maravilla de su creación me estremezco y conmuevo. Me genera una pequeña sonrisa por lo Bondadoso que es por todo lo que nos ha dado. Una de las experiencias de Dios que más recuerdo es en las Misiones del año pasado. Nos fuimos a un pueblo que se llama Aricato, queda en Sandia, en Puno. El pueblo queda literalmente en un cerro. Es más, cuando mi mamá le estaba mostrando a mi tía por el Google Earth donde me había ido de misiones le dijo: "No puede ser que sea ahí, es un cerro". Cuando regresé le dije, "Sí mamá era ahí, literalmente era un cerro". Bueno, la cosa es que todos los días veíamos el amanecer "en primera fila", era impresionante. La gente de la sierra cree en Dios por ese tipo de cosas, ve el amanecer o los campos y los cerros todos llenos de verdor y saben que es porque Dios lo hizo. La belleza de la creación que refleja la belleza de Dios.

Creo que este tipo de experiencia de alguna manera la hemos tenido todos. Pero se ha ido perdiendo. El asombro por las cosas pequeñas, por las cosas cotidianas, el simple hecho de nuestra existencia es algo por lo cuál podríamos asombrarnos, el nacimiento de un niño... Creo que eso es lo que hemos perdido, ser como niños, ver las cosas como muchas veces las ve un niño. Y juntamente con eso nuestras ganas de cambiar el mundo, ¿quién no quizo cambiar el mundo de niño? ¿porqué nos hemos dormido? ¿qué otra cosa puede movernos el corazón?